Y llego como siempre, el Domingo de Ramos, portal de la Semana Santa marchenera...
Con todo el azahar inquieto y bajo el revuelo de vencejos ante tanta algarabía , llegó el Domingo de Ramos a las calles de Marchena...
Eran las cinco de la tarde cuando el cancel de San Agustín abría sus puertas, las puertas de la Semana Mayor Marchenera.
El pueblo esperaba con sigilo, tras un año de espera, para el día más grande para nuestra hermandad. Alegría y gozo en las calles de la villa, en la que se rebozaba de jubilo y alegría con las niñas hebreas y nazarenos, preparados para acompañar a su titular..
Tarde de sol y de de temperaturas elevadas. El sol brillaba por calle Sevilla arriba para que nuestro padre Jesus de la Paz iluminara con sus pontencias a Maria Santisima de la Palma, en su camino a San Miguel, en el que se vivieron momentos emocionantes en la presentacion a la otra hermandad del barrio.
Tarde tambien de estrenos, como la Cruz de Guia, la nueva túnica de color tierra de Nuestro Padre Jesús de la Paz y juego de jarras de Maria Santisima de la Palma.
La climatología permitió a los marcheneros vivir su primer día de esplendor en torno a la hermandad de la Borriquita, pionera en las cuadrillas de hermanos costaleros. Precisamente sus costaleros protagonizaron las mejores chicotás, siendo muy aplaudido su trabajo al paso de la Plaza Alvarado.
Destacar el paso espectacular por Plaza Alvarado y calle Orgaz a la altura de la casa de Hermandad del Dulce Nombre, donde surgieron momentos de sentimientos y emociones por la forma en la que discurrió la cofradía.
El paso del señor con una magnífica y potente interpretación de Eucaristía por parte de la Banda de cornetas y tambores de Nuestra señora de la Palma que hizo ensalzar el paso de costero.
Y el paso de virgen de la Palma, que enmudeció a todos los allí presentes con los
sones de Madrugá y el movimiento perfecto de la parigüela y bambalinas.
La Borriquita llevó luto por la desaparición del músico Sergio Rodriguez, que fue director de la banda de cornetas y tambores Maria Santisima de la Palma y cuyo libro de memorías, "Vivencias de un músico" de carácter póstumo acaba de ver la luz. Además las cuadrillas de costaleros de la hermandad entregaron a la banda una cruz de alpaca con un texto alusivo a la desaparición de este hermano.
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